Este fin de semana pasado, aprovechando la presencia de unos amigos en Collado Jermoso, decidimos subir a estas dos cumbres en las que nunca habíamos estado. De las posibles rutas de ascenso a la Torre de Peñalba elegimos la vía del Gran Diedro, abierta, en 1958, por Ángel Landa, José María Régil y Pedro Udaondo. La ruta se ve perfectamente desde el refugio de Jermoso y consta de dos partes: la de abajo sencillita, una trepada que nos sitúa en una gran rampa al pie del paso más difícil. Aquí comienza la escalada realmente ya que anteriormente sólo habíamos sacado la cuerda para escalar un paso catalogado de IV, en el que hay un clavo.

 

 

 

 

 

 

 

La segunda parte comienza en la rampa que por cierto acumula un montón de piedras que caen hacia la subida descrita en la página del refugio de Jermoso, con lo que hay que tener mucho cuidado. El desplome está catalogado de entre 6a o 6b, según el libro que consultes, y está protegido con dos clavos aunque se puede reforzar con friends. En él todavía se ven los tacos de madera y cordinos usados antiguamente.

 

 

 

 

 

 

Pasado el corto desplome viene una rampa sencilla que te sitúa debajo de la chimenea. Ésta se escala en un principio por dentro hasta que en un punto te tienes que salir hacia la izquierda siguiendo unos clavos. En la parte alta, en el último largo, hay que salirse un poco a la derecha de la chimenea por la presencia de un pequeño techito. Veremos un agujero y seguimos por la derecha del mismo. Esta escalada es muy vertical y con mucho patio. En los libros de Adrados está catalogada de IV + como mucho mientras que en el de Cholo el grado sube a V+. Nosotros nos decantamos más por esta última graduación.

 

 

 

 

 

 

Coronamos una antecima con unas vistas espectaculares de todos los montes de la zona y a nuestros pies, Jermoso.  A la cima principal se llega mediante un pequeño destrepe vertical hacia el oeste y a continuación  caminar unos metros más, en horizontal, hasta ponerse debajo de la cima principal. La presencia de un clavo indica por donde hay que seguir escalando hasta llegar a una repisa donde se ve una reunión con un cordino blanco. De ésta se continúa andando unos metros por la parte izquierda para escalar una canal que te sitúa en la cima que se encuentra muy rota.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Decidimos seguir la actividad hasta la Torre Delgado Úbeda por la arista que une ambas cumbres. No se veía sencillo y más teniendo en cuenta que la arista sólo tiene una graduación de III. Para bajarnos de la cumbre hay que dirigirse a la cara norte en busca de un rápel que se puede hacer con una cuerda. El segundo rápel ya es más largo y se necesitan dos cuerdas. Hay que prestar mucha atención a la caída de piedras tanto al rapelar como al recoger las cuerdas.
Llegamos a un mogote situado en una vertical brecha y aquí estuvimos un buen rato dudando por donde bajar. Hay un rápel pero te lleva hacia el fondo de la canal, para bajarte al camino de La Palanca. Al final destrepamos directamente hacia la brecha que separa a las dos cumbres. El destrepe es corto pero muy vertical, eso si la roca es muy compacta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Empezamos la subida hacia Delgado Úbeda que ahora si se veía más fácil. En dos largos llegamos a la cumbre. Si la anterior estaba rota, en ésta las rocas caían en cuanto las tocabas. Para bajarnos seguimos la arista hacia la Torre Diego Mella y nos encontramos con un rápel, que se hace con una cuerda. Dejamos un maillón para no tener que colgarnos directamente de los cordinos y “quemarlos” al recoger la cuerda. El segundo rápel es muy espectacular por su longitud, unos 50 metros, lo volado que es que te impide ver si las cuerdas llegan al suelo y sobre todo que te estas colgando de un spit y un fisurero. Si alguien lee esto y lo va a repetir que lleve un maillón para unir esta reunión y evitar rapelar directamente de los cordinos. Nosotros no llevábamos más para abandonar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En unos minutos llegamos al camino que sube a La Palanca y por cierto nos dimos cuenta que este camino está en la vertical de la cumbre de la Torre Delgado Úbeda y de su arista, con el peligro que puede suponer la caída de piedras.
Al final salió una actividad bastante más interesante de lo que habíamos leído en los libros que nos permitió subir a estas dos cumbres y disfrutar de la tranquilidad en un entorno concurrido en estas fechas.


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