Aproximación a la vía

Para el domingo 2 de octubre, el hombre del tiempo había anunciado que seguiríamos con el anticiclón que nos había traído un verano otoñal de altas temperaturas más propio de un mes de agosto en latitudes más meridionales. Una buena ocasión para afrontar la cara sur del Valdecoro, una de las vías clásicas por excelencia, que un grupo de Altai con Ángel a la cabeza habíamos reequipado a lo largo del año.

Con cierto temor al calor y a la deshidratación, Luis, Rulo y Goyo subimos en coche hasta Igüedri. En media hora de marcha estábamos al pie de la vía abierta en 1969 y que hasta ahora había tenido la calificación de poco recomendable debido al mal estado de sus viejos y oxidados seguros.

Primer largo Con el croquis de la reequipación a mano, trepamos el primer tramo hasta la reunión 0, donde preparamos el material y decidimos el orden de los largos. Observamos que delante de nosotros había ya una cordada, lo que nos sorprendió bastante, ya que no es una vía muy frecuentada, por lo menos hasta ahora. Además del calor, teníamos una nueva preocupación: la caída de piedras. Goyo comenzó la escalada: un primer largo con un pasito al principio y una chimenea bastante rota pero que se puede proteger perfectamente con un par de clavos y fisureros o friends. La llegada a la reunión tuvo sorpresa: justo en mitad de la misma nos encontramos con un hermoso y maloliente pastel con el que la cordada que nos antecedía quiso obsequiarnos. Con el sitio justo para recoger la cuerda sin percances indeseados, y entre altas y claras expresiones de agradecimiento a la cordada que en esos momentos bregaba en el paso clave, Rulo y Luis llegaron a tiempo de disfrutar de aquel detalle.

Largo clave (6b en libre o A0)Continuó Goyo el segundo largo, con una salida bonita que lleva a un terreno fácil. Aprovechando al máximo las cuerdas, se consigue llegar hasta la reunión 3, con dos parabolts. Así, en dos tiradas habíamos hecho 3 largos. Le llegó el turno a Luis. Este largo tiene una salida algo delicada, sobre todo por la travesía hacia la derecha con algunas zonas de hierba que dan inseguridad. Una vez pasada la travesía se llega al diedro fisurado de 6b. Muy bonito y con la confianza de los seguros nuevos, todos disfrutamos de este atlético tramo cuyo paso en libre veíamos factible pero que quedará para otra ocasión.

Penúltimo largoColgados de la espectacular reunión número 4, afrontó Luis el largo quizá más bonito de la vía, con una salida plaquera y comprometida que le hizo trabajar de lo lindo. Para compensar, y justo cuando tenía su trasero a la altura de nuestras caras, nos obsequió con un largo cuesco sonoro y atronador que nos hizo rememorar el regalito de nuestros precursores en este día y de los que no volvimos a tener noticias.

Al cabo de un rato empezamos a avisarle de que la cuerda se acababa. No era lógico, ya que la siguiente reunión era la de Los Encajes, y ésta se encuentra bastante próxima. Cuando llegamos a la reunión precaria que había montado, estábamos perdidos. No habíamos visto la reunión, no teníamos claro por dónde tirar, en fin, lo de siempre. Optamos por dirigirnos a un clavo que vimos e hicimos un largo muy vertical, herboso y en el que hay que prestar mucha atención. Resulta que nos plantamos en la última reunión, la de la cueva, con lo que los largos 5, 6 y 7 los hicimos de dos tiradas.

Foto de cumbre

Finalizó Goyo con el último largo, una travesía delicada a la derecha sobre una llambria bastante vertical que da paso a un terreno más fácil que lleva a la cumbre, donde se puede montar la reunión en un gran bloque con una cinta larga.

Y eso fue todo, sólo nos quedaba comer en la cumbre y regresar hasta el coche. Después de todo, la brisa que corría en la pared hizo que el calor no fuera tan agobiante como temíamos.

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