En el último fin de semana invernal quisimos acabar la temporada realizando el “corredor de los corredores”, la canal Estrecha del Friero, con sus discutibles mil metros de desnivel: en realidad son unos 700 m de desnivel, 1000 m de recorrido y 45º de pendiente media, no es tan “Friero” el corredor como lo pintan...

Cordiñanes
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Durmiendo en el mirador del Tombo y preparándonos para subir Asotín.

Intentando cuadrar horarios personales, familiares, laborales, etc. salimos el viernes de Unquera a las 7 de la tarde y llegamos a Cordiñanes a las 10 de la noche. La idea era hacer la actividad en el día: salir del pueblo, subir a las vegas de Asotín, escalar y volver a Cordiñanes para regresar ese mismo sábado a casa. Vivaqueamos en el mirador del Tombo, ya que Altai no tiene refugios por la zona, por ahora. Nos acostamos tres y amanecimos cuatro, porque Miguel se sumó al grupo a las doce de la noche y nadie le oyó llegar. A las 5 de la mañana estábamos arriba y a las seis salíamos del pueblo.

Cordiñanes
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Entrando al corredor sobre los restos de un alud y progresando hasta el primer resalte.

La subida a las vegas fue un agradable paseo y disfrutamos del amanecer viendo como el sol iluminaba la cara sur de Peña Santa. En Asotín descubrimos que no había nadie, para sorpresa nuestra. Una de nuestras preocupaciones era la presencia de más cordadas, por lo que retrasa la escalada. Hacía ya muchos años que habíamos escalado esta vía en unas condiciones demasiado “rocosas” y todavía teníamos presente el recuerdo de las dos horas que estuvimos esperando a que dos cordadas que llevábamos por delante pasasen el primer resalte. Al pie del corredor había un alud de las últimas nevadas y allí mismo nos pusimos todos los bártulos, incluidos los crampones.

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Eduardo le da un tiento al primer resalte sin encordarse, pero está delicado. Nos encordamos y ahora es Luis el que lo intenta.
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Luis en la reunión después del primer resalte, mientras Eduardo se prepara para superarlo y Miguel le asegura. Después del resalte seguimos entre los ríos de nieve y la lluvia de cascotes de hielo.

La subida hasta el primer resalte la hicimos sin encordarnos, sobre nieve dura, y sometidos a un bombardeo constante de cascotes de hielo. En el resalte sacamos la cuerda después de un primer intento de pasarlo sin ella. No era difícil pero faltaban apoyos para los pies, por lo que lo resolvimos con una dominada seguida de una arrastrada de barriga, técnica no muy elegante pero efectiva. Una vez pasado el primer resalte seguimos sin cuerda, sometidos a la caída de cascotes que no nos abandonarían hasta llegar a la cumbre.

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A medida que ascendíamos la nieve se hacía más costra y había que abrir huella. Al llegar al bloque empotrado un bonito agujero nos permitía pasarlo por dentro. Realmente fue lo más bonito de la vía y donde se pudo escalar un poco en hielo. Al poco de salir del corredor nos encontramos otro resalte, que escalamos con cuerda para acabar saliendo a un pequeño collado donde se enlaza con la ruta normal. De ahí a la cumbre todavía nos costó un poco por la apertura de huella en una nieve que inspiraba poca confianza.

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El día era excepcional, con unas vistas espectaculares en todas las direcciones. Estuvimos más de una hora en la cumbre disfrutando del día y de la soledad, ya que no había nadie por la zona a excepción de un grupo, a lo lejos, subiendo hacia la Colladina de las Nieves.

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La bajada fue un poco penosa debido al estado de la nieve y ya abajo, tuvimos que hacer un pequeño rápel para llegar a coger la canal que lleva a las Vegas de Asotín. En éstas realizamos una parada para beber y quitarnos ropa y al mismo tiempo disfrutar de unos momentos que calma y tranquilidad. Nos sorprendió ver que no había nadie acampado para hacer el corredor al día siguiente. Con el fin de semana de buen tiempo que daban, la época y las condiciones, pensábamos encontrarnos gente, y fue todo lo contrario, soledad absoluta.

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Con el sol poniéndose empezamos a bajar hacia Cordiñanes, adonde llegamos a las 7. Todavía quedaba el viaje de vuelta que se iba hacer largo. Al final una bonita actividad, con sus 1.600 metros de desnivel, con la que terminamos la temporada invernal. Pero como somos poco éticos intentaremos seguir haciendo actividades invernales en primavera, que la sangre altera.

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